¿Autoestima? Algo de lo que todos hablan

¿Autoestima? y…. ¿Qué es? 

Desde hace unos años el concepto de autoestima se maneja tanto en ámbitos coloquiales como profesionales de forma muy general. Es fácil etiquetar cualquier conflicto psicológico como un problema de autoestima y no siempre es así. Quizás sería interesante ver cual es la definición de autoestima según la RAE:

           De auto- y estima.

  1. f. Valoración generalmente positiva de sí mismo.

Real Academia Española ©

 

Cómo podéis ver, la definición es vaga, ¿Verdad?. Además, da por hecho que la valoración debe ser positiva.

Es frecuente hablar de autoestima baja o alta, y se emplean herramientas para aumentar la autoestima, presuponiendo que aumentando la autoestima la persona va a mejorar.

Así pues, podríamos decir que se entiende la autoestima como ese empoderamiento y confianza en uno mismo que no debe verse vulnerada por factores externos, ni internos: ni opiniones, ni juicios, ni etiquetas.

Sin embargo, en Ago Growing Together apostamos por que cada uno elabore su propia definición de autoestima para valorar dónde nos colocamos tras esa definición y qué valor nos estamos dando.

En un proceso de coaching, la tarea del profesional es acompañar al cliente en esa definición e identificar los boicoteadores y los facilitadores de su autoestima. Es importante tener en cuenta que tras las primeras sesiones, el “problema” a solucionar se concreta y esa petición inicial de “potenciar la autoestima” deriva hacia otros aspectos más específicos.

En el día, a día vemos como los mensajes externos de campañas publicitarias, series, películas…. Las nuevas modas de instagram o youtube, y toda esa tendencia en la que nos vemos inmersos de crear figuras y personas perfectas a las que todos debemos parecernos; personajes irreales que no cometen errores, que son físicamente y emocionalmente perfectos. Todos ellos, ataques directos a nuestra autoestima que fomentan sus dos grandes peligros: la comparación y la competición, (ya sea contra esos modelos externos o contra nosotros mismos), y son causantes de esa “baja autoestima”. Por eso, es importante destacar que es en el reconocimiento de uno mismo y en el quererse incondicionalmente dónde reside la autoestima, y no en la proyección hacia fuera de nosotros mismos.

El objetivo de una intervención pasa por autoconocimiento y autoaceptación, y el fin sería conseguir una autoestima sana y adecuada. Para ello, es importante ser consciente de fortalezas y debilidades, trabajar en las debilidades que crean relevantes y aceptar que nos queremos aunque no seamos perfectos.

El coaching constituye una muy buena estrategia para trabajar la autoestima, mientras que en casos clínicos, el diagnóstico y diseño del tratamiento debe ser llevado a cabo por un psicólogo.

 

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