No lo soporto más

¿Te has fijado en cuántas veces te dices: “No soporto esta situación”, (Una persona, una conducta, etc…)? Esa “no soportantitis” fue explicada por el Psicólogo Albert Ellis como la Baja Tolerancia a la Frustración (en adelante BTF). Se define como la búsqueda de placer inmediato o la evitación del dolor, tanto físico como emocional, sin embargo, tiene un costa de estrés y derrotismo a largo plazo.

Las personas con BTF no toleran la incomodidad, los contratiempos o los problemas. Tienden a evitar o reaccionar de forma desproporcionada ante situaciones que no salen como ellos esperaban o emociones que puedan resultar desagradables. Por lo tanto, la manera en la que gestionamos las frustraciones diarias será la que nos indique si tenemos una alta o baja tolerancia a la frustración, sobretodo sin caer en el estoicismo.

Si nos planteamos metas y objetivos a conseguir es importante que entrenemos nuestra tolerancia a la frustración para poder ser perseverantes y no dejar nuestros propósitos a un lado ante el primer imprevisto. Por ejemplo: si nos proponemos aprender a tocar el piano no sacaremos una pieza a la primera, deberemos practicarla muchas veces para lograrlo.  Entrenar la tolerancia a la frustración siendo conscientes de la realidad nos llevará a tocar el piano con soltura. En cambio, si nos dejamos vencer ante el primer error y dejamos de practicar e insistir, para evitar la incomodidad de no lograrlo, (fácil y rápidamente), iremos generando fracasos mal gestionados y muy alejados de la autosatisfacción y del aprendizaje.

¿Cómo podemos mejorar nuestra BTF?

Vamos a poner como ejemplo que suspendemos un examen para el que hemos estado preparándonos:

  1. Aceptación: aceptar que la vida no siempre es como queremos o imaginamos; que la gente es libre de actuar como quiera, (igual que nosotros mismos); aceptar, también, la realidad en la que estamos, (a pesar de querer que fuera diferente), para poder avanzar y ver las alternativas y tus posibilidades de acción. En nuestro ejemplo: aceptar que el suspenso es la realidad para poder aprender y mejorar nuestra situación.
  2. Análisis: Analizar la situación de forma concreta utilizando el pensamiento específico, es decir, ni generalizar, ni dramatizar. Que hayamos suspendido ese examen no significa que vayamos a suspenderlos todos, que seamos idiotas, o que cambie nuestra vida para siempre. Es una situación concreta y específica.
  3. Frustración programada: Aumentar nuestra resiliencia ayuda a mejorar la BTF. Es decir, cada día podemos ponernos en situaciones, (no hace falta ponerse en riesgo físico, ni mental), que nos ayudarán a entrenar esa aceptación y ese pensamiento crítico para irnos preparando de cara a situaciones más complejas que nos puedan ocurrir en el futuro. Abrirse al rechazo, al error, a fallar…. es la única forma de aumentar nuestra tolerancia a la frustración y desarrollar y descubrir nuestras propias estrategias.. En nuestro ejemplo, podría ser hacer tests antes de tenerlo todo bien aprendido, presentarte a pruebas de menor importancia…

 

La frustración existe, y de una forma u otra, vamos a pasar por ella por más que nos opongamos, por tanto, de nosotros depende qué herramientas personales tengamos en el momento para poderla gestionar mejor. Ya sabéis que el Coaching y el liderazgo personal son una buena opción.

 

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