La conciliación familiar y sus mitos

Queremos compartir con vosotros los resultados del informe ” Somos equipo”, una encuesta realizada a 24000 personas, en el que se plantean 4 mitos que nos parecen especialmente interesantes para hablar de conciliación. 

“Las mujeres cuando son madres se alejan del mercado laboral”

La realidad es que 6 de cada 10 madres han renunciado a su trayectoria laboral, y 5 de cada 10 mujeres que no son madres creen que renunciarían si lo fueran. Los datos demuestran cómo estos obstáculos nos los encontramos incluso antes de que llegue la maternidad.

 “Hoy en día los hombres se implican mucho más en las tareas doméstico-familiares”

Realidad: Las mujeres están pendientes de los requerimientos del colegio o guardería en un 72% de los casos, seguimiento médico de los hijos en un 67% de los casos, poner lavadoras el 66% o preparar la lista de la compra un 59%.

Las mujeres asumen las tareas de planificación y organización que, debido a sus características, son trabajos invisibles a los ojos de la sociedad (incluso oculto por las personas que lo realizan): son tareas mentales, difíciles de cuantificar y que se realizan de forma simultánea a otras actividades.

“Los hombres ganan más, por eso las mujeres cargan con el peso de la familia y el hogar”

Realidad: el 45% de las mujeres que aportan los mismo ingresos que sus parejas al hogar son las principales responsables de las tareas doméstico-familiares, y en un 9% de los casos son sus parejas.

Los datos dejan en evidencia a un sistema familiar que todavía no se ha adaptado a los cambios en el mercado de trabajo y no ha transformado los roles de género en el hogar.

“Tener tiempo libre es cuestión de voluntad y organización”

Según el informe sociológico “Concilia 13F, las mujeres trabajando por cuenta ajena o autónomas disponen solo de 54 minutos de tiempo libre al día, después de trabajar en el mercado laboral y realizar las tareas doméstico-familiares. Menos del 50% de las mujeres que conviven con hijos realiza deporte con frecuencia (45,9%), frente al 67,9% de los hombres.

Estos son los datos de uno de tantos estudios que hay a ese respecto: ¿Qué hacer con estos datos? Todas las que somos madres podemos sentirnos identificadas con alguno de estos 4 mitos. A esto se debe sumar el sentimiento de  “culpabilidad” por “abandonar” a nuestro hijos por seguir con nuestra carrera laboral y la consiguiente “frustración” cuando nos vemos obligadas a elegir y renunciar.

Conciliación implica varias partes: Centrándonos en la que tenemos influencia  es importante una buena comunicación con nuestra pareja, planteamiento de objetivos claros, así como definir la corresponsabilidad.

El coaching de parejas puede resultar una herramienta muy útil para gestionar este cambio y plantear un plan de acción sólido en el que ambos integrantes de la pareja adopten un compromiso de corresponsabilidad desde el amor hacia uno mismo y hacia el otro, desmitificando creencias en las cuales hemos sido educados pero que ya están obsoletas y no responden a los tiempos que vivimos. El cambio empieza por nosotros mismos y si queremos transformar la realidad somos responsables de educar a nuestros hijos con referentes masculinos que estén llevando a cabo esta ruptura de roles tradicionales. Educamos desde el ejemplo ya que inevitablemente de adultos repetimos patrones que vemos en casa así que por qué no puede ser normal vera a papá haciendo la cena o lavando la ropa y a mamá yendo al gimnasio.

 

 

 

 

 

 

 

Ya lo haré… luego

dos señales en la que en una dice later y en la otra now

Puede ser que hayas dejado este post para más tarde porque postergar es justamente eso, el tan usado: “ya lo haré luego”.

No pasa nada, todos lo hacemos en algún momento, pero ¿Qué esconde esa actitud? No vamos a entrar en qué hay detrás de esa desidia para ahcer según que cosas, sino que vamos a centrarnos en que el hecho de saber que tenemos “algo pendiente” ocupa espacio en tu cabeza y consume tu energía.

¿Cómo superarlo? Lo importante es saber identificar en qué ámbitos postergo más cosas: en el trabajo, en casa, con los amigos, con las finanzas, los médicos… Preguntarnos: ¿Qué es lo que no soporto en el trabajo? O ¿Qué es lo que más me molesta en casa?… puede sernos de gran ayuda. Esas preguntas nos servirán para poder elaborar una lista de esos temas que no tenemos resueltos y que, aunque no parecen vitales, si nos causan un mal estar, por ejemplo, cuando tienes que colgar las cortinas, se te acumula la ropa, o tienes que hacer la declaración de la renta.

Nuestra recomendación es que empecemos por eliminar de esa lista las cosas que más nos molestan de nuestra vida cotidiana: “Empezar a levantarme 5 minutos antes para desayunar sentado”, “hacer la lista de la compra antes de ir al súper para no arramblar con todas las porquerías”, “salir del trabajo a la hora que toca”, etc. Descubriremos que nuestra energía se va transformando y recargando; que ir “sacándote cosas de encima” te aporta una sensación de ligereza y un aumento de energía que te empuja a hacer más cosas y te saca de la desidia.

Debemos tener en cuenta que resolver estas cosas requerirá tiempo, así que es importante ponernos fechas para cada cosa: cambiar el “Luego lo hago” por una fecha concreta. Igual que valorar los tiempos de las situaciones que requieren del apoyo y ayuda de otros para definir dichas fechas.

Si lo que estás postergando son hábitos muy establecidos como el fumar, comer mal o no hacer deporte, un proceso de coaching puede ayudarte para identificar qué es realmente lo que te está impidiendo lograr tu objetivo y lograr el cambio que deseas.

El arte de detener el tiempo

Puesta de sol con un barco

¿Qué estás haciendo? Ahora; en este mismo momento.
Suponemos que te has detenido a leer estas líneas y has dejado, por un momento, aquello que te disponías a hacer para prestar atención a lo que queremos contarte.
Si es así, queremos que te plantees algo: ¿Sabes dedicarte tiempo para tí y a lo que necesitas?

A veces parece que nos dé miedo el tiempo libre; ese tiempo sin obligaciones; ese en el que realmente nos podemos dedicar a lo que nosotros decidamos.

Tenemos tendencia a llenar nuestras agendas; no dejar ni un hueco y ocuparnos con obligaciones laborales, domésticas y otros compromisos… ¿Pero damos espacio al tiempo que necesitamos para cuidarnos?

Con eso no queremos decir que debas descuidar tus responsabilidades, pero si queremos recordarte que puedes elegir gestionar tu tiempo y organizar tus prioridades para poder llegar a todas. Y esa es la cuestión: cómo decidimos emplear nuestro tiempo.

Para empezar te recomendamos que reduzcas la cantidad de tiempo que dedicas a chequear tu móvil ya que no es quien te va a mostrar el mundo, sino el mundo que otros deciden que veamos, (demasiado parecido al mito de la caverna ¿verdad?).

Luego, piensa en qué es lo que estás haciendo cuando te descubres pensando cosas tipo: “¿Ya ha pasado tanto rato? ¡Parece que se haya detenido el tiempo!”. Pues precisamente de esos momentos es de los que debes llenar tu agenda, ¿no crees?.

Pero cómo hacerlo sin descuidar el resto de cosas, ¿Verdad? Se repiten, al hablar de la gestión del tiempo principios como “primero lo importante” o que “Lo urgente no le quite tiempo a lo importante”. Pero a menudo, nuestro punto de vista condiciona todos estos aspectos, tanto es así que en ocasiones confundimos aquello que es importante para nosotros con la urgencia de un trabajo o de cumplir con las expectativas y obligaciones.

Para ello, te sugerimos que averigües cuáles son tus valores principales; qué es aquello que te empuja de verdad, aquello que se alinea con la persona que quieres ser: esa conocida “mejor versión de tí”. Será desde ahí desde donde vas a poder discernir entre lo importante y lo urgente para poder organizar tu agenda con calidad.

El tiempo se dilata o encoge, acelera o ralentiza en consonancia a cuan personal y profunda es la actividad que estemos desarrollando. Efectivamente, el tiempo es relativo, pero lo que es cierto es que es irrecuperable, así que tu decides como quieres exprimirlo.

“Ha reaparecido el tiempo; el tiempo reina ahora soberano, y con el horrible viejo ha regresado su demoníaco cortejo de recuerdos, pesares, espasmos, miedos, angustias, pesadillas, cóleras y neurosis.
Os aseguro que ahora los segundos están fuerte y solemnemente acentuados, y cada uno, al brotar del péndulo dice: “Yo soy la vida, la insoportable, la implacable vida”.

Baudelaire

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies