¿Escucharse evita lesiones?

No sé si os habéis fijado, pero por lo general, ¡las lesiones llegan siempre en mal momento!

¡Qué casualidad!, ¿no? Sobre todo, porque frecuentemente suceden en situaciones cotidianas para nosotros: en ese escalón que hemos subido del derecho y del revés, ese ejercicio que sabemos hacer con los ojos cerrados, esa jugada que dominamos a la perfección… ¿Y  por qué fallamos en el peor de los momentos? Lo atribuimos normalmente a la falta de concentración o a una excesiva relajación, pero no acostumbramos a preguntarnos si estuvimos atentos a las señales que lo podrían haber evitado, ni en aprender algo de esa nueva situación.

Cualquier persona que practique deporte, (ya sea de manera profesional o no), sabe la importancia de planificar seriamente el entrenamiento, (número de sesiones, intensidad, progresión, aumento de carga….), todo lo necesario para lograr nuestro mejor crono o la mejor jugada. Entramos en esa dinámica de querer llegar a realizar X carrera, o simplemente jugar el partido semanal con los amigos, pero frecuentemente olvidamos planificar el descansos necesario; porque sí, los descansos también deben planificarse y respetarse si queremos evitar lesiones que nos impidan lograr el objetivo, ¿pero cuántos lo hacemos verdaderamente?, ¿Qué importancia le damos a la recuperación?

Quizás hacemos deporte para “despejarnos” y “desconectar”, pero debemos ser conscientes que estamos sometiendo al cuerpo a una exigencia y a un grado de estrés que requiere sus dosis de recuperación. Si a eso le añadimos que metemos el deporte  en nuestro apretado horario entre las prisas y la cabeza en varios sitios a la vez, se acaba traduciendo en no relajarnos después del deporte, no estirar, hidratarse, comer bien….etc. En definitiva, el no escucharnos y no escuchar las señales que nos manda el cuerpo hace que aumente exponencialmente el riesgo de lesiones.

Stephen Covey, en su libro ” Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” denomina al último hábito como el de Afilar la sierra: “ preservar y realzar el mayor bien que usted posee: Usted mismo. Significa renovar las cuatro dimensiones de su naturaleza: la física, la espiritual, la mental y la social/emocional.”

Si bien es cierto que a priori las lesiones las encuadramos dentro de la dimensión física, también puede ser  la solución que el cuerpo encuentra para que paremos (de correr, de pensar, de forzar la máquina, de preocuparnos), y nos prestemos atención.

A través del coaching se puede reencontrar el equilibrio definiendo entre lo urgente y lo importante, para poder conseguir una planificación sana y altamente efectiva.

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