Mantener la concentración crea victorias

Ser capaz de mantener la concentración en situaciones de estrés o presión es la clave para alcanzar un resultado satisfactorio.

No sólo los deportistas están sometidos a ese tipo de momentos cuando se enfrentan a una competición importante, sino también los artistas ante un cástign o un estreno, o loc cirujanos frente a una operación que se complica.

La concentración es la capacidad de mantener el foco ante aquello que es importante para ti; el factor que controlas porque tienes entrenado o porque sabes que es el que te hace estar conectado con la tarea que tienes que realizar sin fallar.

Hay distintos tipos de foco y debemos saber navegar entre ellos en función de nuestras necesidades:

  • El foco de atención interno: Que es el que te permite centrarte en tus sensaciones corporales o emocionales, (muy útil en los momentos previos a la competición).
  • El foco de atención estrech: Que hace que únicamente puedas prestar atención a una o dos señales muy concretos de lo que ocurre, (que sería básico para un portero antes de un penalti, por ejemplo).
  • El foco de atención externo: Que es el que te permite centrar tu atención en un objeto que se encuentra fuera, (un ejemplo podría ser la diana para un tirador o la pelota en un partido de tenis de mesa).
  • El foco de atención amplio: Que es el que nos permite prestar atención a más de un suceso a la vez, (en este caso, para los jugadores de deportes de equipo es clave trabajarlo).

Sin embargo, ¿Qué sucede normalmente? El ruido que aparece en los momentos de presión nos dificulta la capacidad de concentración y de mantener el foco o cambiarlo en función de la necesidad del momento. Existen muchos ruidos y boicoteadores de la atención:

  • Frases destructivas: Es peligroso hacerle caso a aquellas cosas que nos decimos para mermar nuestra confianza del estilo: “No estoy preparado”, “Tengo malas sensaciones”, “Hoy no es el día…”, “Ellos son más fuertes…”
  • Cambios externos: Rompen nuestro esquema inicial y alteran nuestra conducta, pero están fuera de nuestro control, por ejemplo: se te rompe un bañador, cambia el horario, perder tu amuleto de la suerte, se indispone un compañero clave del equipo, etc.
  • Cambios internos: Es importante prestar atención a como nos encontramos, pero no convertirlo en una amenaza por el hecho de que no tenemos las sensaciones que deseábamos, porque recibimos un golpe, o porque nos sentimos mal.

Muchas de estas cosas ocurren en el “Dia D y la Hora H”, el momento de la verdad, y acostumbran a esconder una baja tolerancia a la frustración y miedo a fallar, por ello, es importante entrenar nuestra capacidad de concentración y de cambio de foco durante la temporada y así estar preparados para aplicarlo en el momento adecuado.

Algunas de las estrategias más utilizadas y con un buen resultado son:

  • La visualización: Imaginar cada situación de competición y añadirle todas los ruidos posibles, (ruido de gradas, viento en contra, agua fría, no disponer del material adecuado, sentirte indispuesto….), para “verte” y “sentirte” en esa posible situación.
  • La meditación: Realizar ejercicios de meditación en un lugar tranquilo y entrenar tu capacidad de mantener la atención a lo externo, lo interno y el cuerpo. (Puede ser guiada o autónoma).
  • Aproximación de realidad: consiste en simular las situaciones lo más reales posibles, y desenvolverte en ellas. Te servirá para evaluar en qué necesitas mejorar y qué te está funcionando.

Desde el Coaching Deportivo se trabajan este tipo de entrenamientos, así como la detección del detonante de la pérdida de foco para poder alcanzar tu máximo rendimiento.

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