Mi cuerpo perfecto

¿Llegas tarde a la operación biquini? ¿Falta tela en tu bañador? ¿Te estresa tener que ir a la playa o la piscina por el hecho de mostrar tu cuerpo?.

Ha llegado el verano y por eso hoy queremos hablar de la aceptación incondicional de uno mismo. Primero queremos invitaros a responder las siguientes preguntas:  ¿Alguna vez has sentido que tienes menos valor por obtener un mal resultado en un examen?, ¿Has juzgado tu valía en función de si has triunfado o fracasado ante una meta?, ¿Has pasado horas perfeccionando una tarea con el objetivo de que fuera mejor porque siempre le faltaba algo más?, ¿Crees que serás más feliz si consigues todo aquello que deseas?

Si has respondido afirmativamente alguna de estas preguntas significa que el valor que te otorgas como ser humano depende de que se cumplan tus expectativas o deseos. Visto así parece absurdo ¿no crees? El primer paso está en aceptar que el ser humano es imperfecto por naturaleza, y eso es lo que nos hace únicos, tenemos valor por el simple hecho de estar vivos.

Tener metas y deseos por cumplir forma parte de nuestra naturaleza;  nos impulsa, nos mueve y nos ayuda a crecer. El problema está cuando ponemos nuestro valor como personas a merced de la consecución de nuestros propios deseos.

A modo de ejemplo, nuestra sociedad está bombardeada por mensajes sobre el cuerpo perfecto, el peso ideal, el aceptado socialmente para podernos considerar personas valiosas, ya que se asocia esa valía al estándar de belleza. Por ello no es extraño que aumente la incomodidad cuando nos planteamos ir a la playa y ponernos el bañador. ¿Qué está pasando por nuestra cabeza? Probablemente nos hemos creído la falsa creencia de que un cuerpo válido es un cuerpo con un peso X y unas medidas X (x=perfectas), nos condenamos por no poder cumplir con nuestras expectativas, nos devaluamos como personas por unos kilos, que llamamos “de más”.

La realidad es que si preguntáramos a 100 personas sobre qué físico sería el ideal obtendríamos más de 50 opiniones diferentes, pero menos de 10 contestarían: “el mío es mi ideal”. Entonces la pregunta es: ¿Por qué nos condenamos y machacamos ante una expectativa que no es realista, en lugar de querer lo que tenemos?.

Aceptarnos es ser conscientes de que lo que nos da valor es cada decisión que tomamos; el camino que seguimos hacia esos deseos y metas, independientemente de si nos equivocamos, damos mil tumbos o tardamos más de lo previsto en alcanzarlos. Y, por supuesto, independientemente de la altura, el peso o tallas de pantalón…

Lo que si os aseguramos es que el sentido del humor es el mejor método para aceptarse plenamente, por eso os dejamos buen consejo que corre por las redes sociales para poder tener el cuerpo perfecto este verano. 

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