Hay mil maneras de decir las cosas… ¿Son asertivas?

La asertividad es una habilidad social muy valorada tanto a nivel empresarial como a nivel personal. Se trata de la capacidad de la persona para expresar lo que piensa o siente teniendo en cuenta los sentimientos y emociones de los demás, es decir, sin herir a otras personas. ¿Parece fácil verdad? Vamos a empezar con un ejemplo:

Imagina que estás haciendo cola en el súper y una persona se cuela justo delante de ti, ¿qué haces?

  1. Armar un gran escándalo en el súper y decirle a la persona lo odiosa que es por colarse.
  2. Callarte y seguir incómodo/a pensando en lo que te molestan este tipo de comportamientos
  3. Pedirle a la persona que se ponga a la cola sin alterarte.

En estas 3 respuestas tenemos el continuo de asertividad, por tanto, en función de la opción que escojamos estaremos siendo o no asertivos.

Si escogimos la opción A, nos encontraríamos dentro del estilo no asertivo-agresivo: no tenemos en cuenta los sentimientos/emociones de la persona que se cuela. En cambio, con la opción B estaríamos dentro del estilo no asertivo-pasivo: nos ha molestado la actuación del otro, pero no hacemos nada por expresar nuestra opinión. Finalmente, si escogemos la opción C estaremos en el estilo asertivo: expresamos nuestra disconformidad sin herir a la otra persona.

Ahora que ya tenemos una idea general de la asertividad y sus diferentes estilos, la siguiente pregunta es: ¿Qué es lo que hace que no seamos asertivos? Existen diferentes factores internos que dificultan el ser asertivos y algunos de ellos resumidos en este pequeño cuadro:

NO ASERTIVO- AGRESIVO NO ASERTIVO- PASIVO
Condenar a la otra persona y no al hecho que nos ha molestado.

Creer que la gente debe comportarse como nosotros creemos que es correcto.

Sentirse atacado/menospreciado.

Tener miedo/evitar los conflictos

Pensar que “no vale la pena, ya se me pasará”

Sentirse inferior a la otra persona en la situación concreta.

No priorizarnos.

Pensar que no pasa nada por no manifestar la disconformidad.

 

Si te sientes identificado/a con alguna de las situaciones anteriores no te preocupes, la asertividad es una habilidad social que se puede entrenar, no existe alguien que nunca pueda ser asertivo. Por ello, trabajando las creencias que nos impiden ser asertivos podemos mejorar nuestra asertividad.

Finalmente, queremos invitaros a una última reflexión: cada vez que os encontréis en una situación incómoda o de disconformidad y no os atreváis a ser asertivos pensad: “¿Qué estoy perdiendo cuando respondo de manera no asertiva?. Cada vez que decidimos ser o no asertivos estamos renunciando o priorizando otras cosas de nuestro tiempo vital.

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