Sólo tú decides la mujer que quieres ser

Esa niña; la que ahora juega, se ríe y comparte sus aventuras, sus dudas y sus sueños tendrá que aprender a ser mujer, esposa, amante, madre, compañera, trabajadora, administradora de tareas y planes, amiga, cuidadora, limpiadora, confidente, cocinera, psicóloga, enfermera, niñera, bonita, fuerte responsable, paciente, luchadora, constante ¿Seguimos?, ¿PERFECTA, tal vez?

 

No se trata de que ninguno de esos roles sea malo o bueno, sino de tener el deber de asumirlos todos a la vez, cada día de tu vida. Y nos e trata de que una no pueda llegar a ser todas esas cosas, sino de que una pueda decidir libremente y cuando le plazca el rol que quiere y puede asumir en ese momento y en ese contexto. Ya no vale un “siempre se ha hecho así”, “es lo que me toca” o “las cosas son así”.

 

Detrás de estos roles, que no hemos elegido, pero que hemos aceptado desempeñar de manera perfecta, (porque si no somos perfectas y nos valida nuestro entorno como tal, no estaremos cumpliendo con nuestro deber y responsabilidad como mujer), se esconde el peligro de la insatisfacción, la frustración y el agotamiento que desemboca en reacciones exageradas y desmesuradas cuando menos te lo esperas, ¡ZAS, la histèrica!

 

Esa niña, de la que hablábamos antes, se verá arrastrada por todos esos roles y obligaciones que, sin darse cuenta, anularán esos sueños y esos juegos que empezaron a construirla cuando no había presiones, ni prejuicios, ni etiquetas autoimpuestas. Además, cuando sus hijos sean mayores, si es que decidió tenerlos, tendrá que recuperar esa pérdida de sentido tras haber cumplido con todos sus roles preestablecidos.

 

No podemos cambiar de un día para el otro las costumbres de la sociedad moderna que hemos construido entre todos y todas, pero si podemos elegir qué, cuál, cómo y cuándo ser esa mujer que queremos ser.

 

Llega el momento para volver a preguntarnos: “¿Qué quería ser de mayor?”, “¿Cuál era mi mayor deseo?”, y ver que tan cerca estamos de lograrlo.
Conectar con nuestro sueño nos llena de energía positiva que nos permitirá elaborar un plan de acción, realista y bien definido, para no desviarnos del camino que elijamos.

Desde el coaching, o cómo tú decidas, pero es el momento de empoderarte, construir una autoestima fuerte y sana que nos reconecte con nuestros valores primarios y nos permita ser la versión de mujer que nosotras elijamos.

 

 

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