Autocastigarse tras la maternidad…. ¡No, gracias!

manos de mujer tocando su barriga embarazada

Hace unos meses comentamos en el post “Mi cuerpo perfecto” lo difícil que nos resulta a veces aceptarnos incondicionalmente, tanto en lo físico, como en lo que sentimos o hacemos. Sin embargo, hoy queremos abordar este aspecto des de un nuevo ángulo: tras el embarazo.

Si hemos construido un ideal físico muy alejado de nuestra realidad y entramos en la maternidad probablemente nos encontremos ante una disyuntiva entre lo deseado, (ser madre), y sus inevitables consecuencias físicas. ¿Qué implica físicamente la maternidad?

Cuando una mujer se queda embarazada el cuerpo empieza a realizar diversos cambios internos y externos durante el proceso de gestación; sobretodo en el tercer trimestre cuando los cambios físicos son más evidentes, (aumento del tamaño del útero, aumento del tamaño y sensibilidad de las mamas, estrías en el cuerpo, posibles varices, aumento de peso, etc, además de los cambios emocionales). Hasta ahí todo bien, ya que tanto tú como tu entorno aceptáis estos cambios como algo necesario y justificado. ¿No es verdad que durante esos meses sólo recibimos halagos y cariño?

Así pues, los problemas de aceptación incondicional de nuestro cuerpo aparecen con mayor frecuencia una vez se ha tenido al bebé. Ese momento de agotamiento físico y mental en el que olvidamos que el estado físico de nuestro cuerpo aún forma parte de un proceso natural. Nuestro cuerpo todavía se está recuperando, pero conectamos con la frustración al compararnos con 9 meses atrás. Debemos vigilar la aparición de pensamientos del tipo: “tengo que perder YA los quilos que he ganado”, “Es horrible… mi barriga está flácida”, “Sólo se me ven estrías”, “ Estrés, ojeras, gorda… ¿hasta cuando”, o similares.

Si detectamos que estamos en esta situación te recomendamos algunos pasos a seguir, aunque básicamente es: ¡Paciencia y objetivos realistas!. que des del

  1. ¡Deja de juzgarte! Comparar tu cuerpo actual con el de antes del embarazo no va a hacer que te sientas mejor, sino todo lo contrario: destruye tu autoestima. Acepta la realidad que tienes ahora y planifica un plan de acción saludable y progresivo.
  2. Organiza tus prioridades en el tiempo. Eso te ayudará a darte cuenta de lo que es verdaderamente importante y lo que no.
  3. Busca el apoyo que necesitas en tu entorno. Explicar cómo nos sentimos puede ayudar a reducir nuestro malestar y sensación de estrés, además de facilitar la conciliación.
  4. Comprender y aceptar que estamos en la fase final del proceso natural de la maternidad, (que es algo temporal).
  5. Comprender y aceptar que muchos de las emociones incoherentes y pensamientos que tienes son producto de un cambio horonal, así que no juzgarse por ello ni castigarse. En caso de ser demasiado frecuente y alargarse en el tiempo, si que es necesario y recomendable consultar con un especialista.

Un proceso de coaching puede acompañarte en este proceso de cambio físico y emocional para reconectarte contigo misma y con tu nuevo rol.

 

Cuando trabajar quema más que motiva

una llama y la palabra burnout

¿Quién no conoce a alguien que está quemado con su trabajo? Por desgracia, es una situación más común de lo que debería y corresponde a lo que se conoce como síndrome burnout o de desgaste profesional. ¿Pero, qué es exactamente?

A pesar de no estar reconocido como una enfermedad, si podemos decir que se trata de un estado vital concreto que afecta a las personas en el ámbito laboral y por razones derivadas de  sus tareas y entorno diario. En la actualidad se detecta cada vez con mayor frecuencia un número creciente de trabajadores que padecen sus síntomas, sobretodo en el entorno educativo y sanitario.

A grandes rasgos, las personas con burnout presentan un cuadro de cansancio emocional, mental y físico. Este deterioro acostumbra  ser producto del estrés laboral crónico, la despersonalización y una disminución de la sensación de realización personal.

A esta situación se llega de manera progresiva, y eso es lo más peligroso, ya que da lugar a que las personas pierdan interés en la realización de sus tareas y disminuyan radicalmente su sentido de la responsabilidad hasta que, en casos extremos, se puede convertir en depresión, (que requerirá una intervención psicoterapéutica adecuada).

Paradójicamente, estas personas antes de llegar a esta situación solían ser profesionales con un desempeño satisfactorio, o incluso, por encima de la media, comprometidos con su trabajo y con altas expectativas de desarrollo profesional y objetivos concretos. El desgaste profesional que se desarrolla como respuesta a un estrés constante y una sobrecarga laboral muy difícil de gestionar es lo que favorece su aparición. Además, se crea un desequilibrio entre las responsabilidades que se asumen y la remuneración que se recibe.

Otra causa que lleva al trabajador al estado de burnout son las relaciones tóxicas que se generan con compañeros y superiores por una cuestión de comunicación: no es asertiva, no se da la misma información a todos, no es clara y no es precisa.

Hay algunos puntos que pueden ayudar a reconocer si te encuentras en un caso de burnout:

Tomar conciencia: reconocer la situación e identificar el problema. Responder a: ¿Qué es lo que más me molesta de mi trabajo?, puede ayudarnos.

Priorizarse: Recurrir a los valores que rigen tu conducta para tratar de ponerte a tí, por delante de tu trabajo.

Influir: Tomar aquellas decisiones que sí corresponden a tu trabajo y en tu área de influencia y evitar preocuparse o querer abarcar cosas que se escapan a tu control.

Motivación: Detectar pequeños elementos de tu trabajo y de tu día a día, que en un inicio, te parecían retadores y recuperar el motivo por el cual desempañabas esa tarea hasta ahora.  

El síndrome burnout tiene diversas formas de abordaje desde el Coaching, ya que se puede incidir en el grupo potenciando su comunicación, gestión del error, fortalecer la confianza y el vínculo; o desde la vertiente individual para empoderar al trabajador, reconectarlo con sus valores, aumentar su autoestima y la confianza en el trabajo a desempeñar en equipo.

“Si cambias la forma en que miras las cosas, las cosas a las que miras cambian”

Wayne Dyer

 

3 talleres para conocer tus emociones

¡El primer viernes de los siguientes 3 meses ya puedes guardarlos en tu agenda!

 

Llegan 3 talleres de Coaching para trabajar tus emociones. El objetivo es aprender juntos a identificar lo que sentimos y regularlo correctamente. ¿En qué te va a beneficiar esto? Podrás conocerte un poco mejor, relacionarte contigo y con los demás de manera más asertiva y empática. Hay veces que no sabemos expresar lo que sentimos por miedo, vergüenza, tristeza o porque nos sentimos culpables, y otras en que nos escondemos… Este ciclo de formaciones nos ayudará a afrontarlo de otra manera y alcanzar una versión mejorada de nosotros mismos.

El precio por un taller es de 20€ por persona y si te atreves a realizar los 3 te sale por sólo ¡50€! (Puedes inscribirte al que más te interese o a los tres, tú decides).

Viernes 2 de Marzo: La vergüenza y la culpa

Viernes 6 de Abril: La rabia y la tristeza

Viernes 4 de Mayo: El miedo

 

Como siempre, estos talleres son dinámicos, participios y abiertos al público gracias a la colaboración del Fondo Social Europeo y a nuestros amigos de la Fundación Prevent.

Nuestro objetivo es aprender y crecer juntos #atréveteacambiar

Puedes inscribirte mandando un mail a contact@agobarcelona.com

Visítanos aquí  y conocenos un poco más

Los talleres se realizarán en Barcelona (Av. Josep Tarradellas 8-10)

¡Regala crecimiento personal estas Navidades!

¿No tienes muy claro que regalar estas navidades?, ¿Quieres hacer un regalo diferente y más especial?

¡Tenemos lo que estás buscando!

Regalar experiencias es siempre un valor seguro, por eso, regalar Coaching y Crecimiento Personal es una buena alternativa a los “pongos” y esos regalos superficiales para salir del paso.

Te traemos varias opciones, ¿Te atreves?

  • Regala 3 talleres de crecimiento personal con Ago Growing Together. De nuestro calendario de 2018 podrás elegir tres de nuestros talleres entre febrero y junio para crecer juntos. La regulación de emociones como la rabia, el miedo, la vergüenza… potenciar nuestra autoestima, o la planificación de objetivos son algunas de nuestras opciones. ¡Todo ello por sólo 60€!
  • Regala un trabajo más personal. Estas Navidades aprovecha la oferta de Coaching Individual que te ofrece 5 sesiones a 50€ cada una de ellas, ¡Más 1 de REGALO!
    Podrás realizar las sesiones por skype o presenciales, cómo tu elijas.

¿Alguna duda? Contacta con nosotros en contact@agobarcelona.com para resolverlas y para adquirir tu bono.

 

¡¡Felices fiestas y a crecer juntos!!

¿Eres de los que se enfada rápido?

el increíble Hulk

La rabia, (o ira), es una emoción que nos acompaña a lo largo de nuestras vidas y debemos dejar de etiquetarla como buena o mala, simplemente, es necesaria y tiene su utilidad, sólo hay que saber cómo y cuándo. Al fin y al cabo, todos hemos experimentado rabia en mayor o menor medida y hemos sufrido las consecuencias de ésta.

Para empezar pregúntate: ¿Qué es la rabia?, ¿Cómo la definirías? La rabia aparece en situaciones de conflicto, bien sea con otras personas o con nosotros mismos. Es fácil identificarla si estamos atentos a los cambios fisiológicos que supone, (nuestro cuerpo se prepara para la defensa o el ataque): podemos notar que nuestros latidos aumentan de ritmo al igual que nuestra respiración, la energía se concentra en las extremidades superiores, la cabeza y el tórax; nuestros músculos se tensan y el flujo sanguíneo se dispara preparándonos para actuar ante una amenaza percibida. Por otro lado, la rabia o ira suele aparecer por pensamientos concretos sobre una situación que hacen que nos sintamos así. Algunos de estos pensamientos son percibir la situación como injusta (bien sea hacia nosotros o hacia otras personas), no poder conseguir el objetivo que perseguimos, frustración ante algo, etc.

¿Cuántas veces te has encontrado llorando y lo que sentías no era tristeza sino que estabas enfadada? o al revés, que con tus gritos has tapado la tristeza que sentías. A menudo es fácil que se confundan emociones, para ayudarte a identificar la rabia puedes hacerte estas preguntas:

  • ¿Estoy viviendo esta situación como injusta?
  • ¿Hay algo que me resulte una amenaza?
  • ¿Qué no estoy soportando de esta situación?

Una vez identificado cuando sentimos rabia y los pensamientos que la sustentan, el siguiente paso es regularla para evitar que acabemos realizando conductas disfuncionales que nos pueden perjudicar en lugar de ayudar, (a nosotros y a otros).

Entonces, ¿Cuándo es necesario aprender a gestionarla? La respuesta es: siempre. Si no somos capaces de manejarla, nuestras conductas tendirán a ser más agresivas y, por tanto, a traernos más problemas y malestar emocional. Cuanto mejor reguladas tengamos las emociones, más probabilidad de bienestar emocional.

Podemos encontrar muchos trucos para desahogar la ira que ayudan a bajar la activación fisiológica que hemos comentado anteriormente, por ejemplo: realizar deporte de intensidad y con impacto, pegarle a un cojín hasta quedarnos agotados, (por no echar a perder una vajilla entera). Estos trucos son parches que ayudan momentáneamente, pero no en caso de tener un problema profundo y de larga duración de la relación con esta emoción. Para poder regular y gestionar nuestras respuestas ante diferentes situaciones en lugar de reaccionar de forma rápida y poco eficiente, es necesario realizar un cambio de pensamiento: cambiar las gafas con las que estamos interpretando la realidad. Con esto, no nos referimos a que ya no vayamos a enfadarnos o a sentir ira, al contrario, vamos a continuar con la emoción de disconformidad ante la situación, pero podremos responder con conductas adaptativas y funcionales.

Creemos que la regulación emocional es un proceso básico para poder mejorar el bienestar personal y nuestra relación con el mundo.

Si necesitas comprender cómo gestionas algunas emociones puedes iniciar un proceso de Coaching con Ago Growing Together.

 

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