No hay deportista que no pierda nunca

tablero de ajedrez con el rey de las blancas tumbado

Perder un partido en el que te lo juegas todo; que se te escape entre las manos la final de tu vida; que se acabe el momento para el que te estuviste entrenando todos estos años sin obtener el resultado que deseabas…. Perder forma parte de la realidad del deporte y del deportista, y cuánto antes aprendamos a hacerlo, ¡Mejor!

Sin embargo, no es lo mismo si hemos perdido debido a un error nuestro, (algo que se podía entrenar, haber evitado o incorporar), que si lo hacemos porque los otros fueron simplemente, mejores.

En el primer caso, ¡Podemos aprender algo! Tras un fallo, ya sea individual o del equipo, si lo analizamos podremos ver cuál es el motivo del error, qué nos llevó hasta ahí y cuál es el camino que debemos tomar ahora: ¿Qué es lo que tenemos que cambiar?, ¿Qué podemos aprender de esa situación?, ¿Qué necesitamos incorporar?, son preguntas que nos ayudarán a superar esta derrota.

Esto no significa que en el caso en que los otros fueron superiores, estas preguntas no nos sean útiles para seguir mejorando, sin embargo, la aceptación es necesaria y fundamental para aprender a perder dignamente y sin dañar nuestra autoestima, ni autoconfianza: reconocer la victoria del otro con humildad, dejar nuestro ego a un lado y seguir trabajando para ser mejores.

Además de aprender y aceptar resulta clave identificar las dos emociones más frecuentes tras perder nuestra competición: la rabia y la tristeza.

Son necesarias y justificadas, pero debemos aprender a regularlas de la mejor manera ya que son emociones que se mezclan con facilidad.

El problema nace de lo que nosotros consideramos que es justo, (ganar la carrera o el partido, por ejemplo), ya que hemos trabajado para obtener ese resultado y el hecho de que esa profecía no se cumpla hace aparecer la rabia, que se suma a la tristeza que genera ver desaparecer una oportunidad para conquistar tus sueños y tener que aceptar que se alejan. Ambas emociones confluyen en un mismo momento y requieren de regulaciones bien distintas: De un lado debemos permitir el consuelo para apaciguar esa tristeza, y por otro desahogar esa energía que conlleva la rabia, pero con consciencia para hacerlo en el momento adecuado y de la mejor manera.

El Coaching Deportivo es altamente eficaz para aprender a manejar ese tipo de situaciones, comprender y conocer qué nos sucede, tanto a nivel individual como en el equipo, ante las derrotas y ayudarnos así a alcanzar nuestros objetivos con mayor plenitud y el máximo rendimiento deportivo.

 

Autocastigarse tras la maternidad…. ¡No, gracias!

manos de mujer tocando su barriga embarazada

Hace unos meses comentamos en el post “Mi cuerpo perfecto” lo difícil que nos resulta a veces aceptarnos incondicionalmente, tanto en lo físico, como en lo que sentimos o hacemos. Sin embargo, hoy queremos abordar este aspecto des de un nuevo ángulo: tras el embarazo.

Si hemos construido un ideal físico muy alejado de nuestra realidad y entramos en la maternidad probablemente nos encontremos ante una disyuntiva entre lo deseado, (ser madre), y sus inevitables consecuencias físicas. ¿Qué implica físicamente la maternidad?

Cuando una mujer se queda embarazada el cuerpo empieza a realizar diversos cambios internos y externos durante el proceso de gestación; sobretodo en el tercer trimestre cuando los cambios físicos son más evidentes, (aumento del tamaño del útero, aumento del tamaño y sensibilidad de las mamas, estrías en el cuerpo, posibles varices, aumento de peso, etc, además de los cambios emocionales). Hasta ahí todo bien, ya que tanto tú como tu entorno aceptáis estos cambios como algo necesario y justificado. ¿No es verdad que durante esos meses sólo recibimos halagos y cariño?

Así pues, los problemas de aceptación incondicional de nuestro cuerpo aparecen con mayor frecuencia una vez se ha tenido al bebé. Ese momento de agotamiento físico y mental en el que olvidamos que el estado físico de nuestro cuerpo aún forma parte de un proceso natural. Nuestro cuerpo todavía se está recuperando, pero conectamos con la frustración al compararnos con 9 meses atrás. Debemos vigilar la aparición de pensamientos del tipo: “tengo que perder YA los quilos que he ganado”, “Es horrible… mi barriga está flácida”, “Sólo se me ven estrías”, “ Estrés, ojeras, gorda… ¿hasta cuando”, o similares.

Si detectamos que estamos en esta situación te recomendamos algunos pasos a seguir, aunque básicamente es: ¡Paciencia y objetivos realistas!. que des del

  1. ¡Deja de juzgarte! Comparar tu cuerpo actual con el de antes del embarazo no va a hacer que te sientas mejor, sino todo lo contrario: destruye tu autoestima. Acepta la realidad que tienes ahora y planifica un plan de acción saludable y progresivo.
  2. Organiza tus prioridades en el tiempo. Eso te ayudará a darte cuenta de lo que es verdaderamente importante y lo que no.
  3. Busca el apoyo que necesitas en tu entorno. Explicar cómo nos sentimos puede ayudar a reducir nuestro malestar y sensación de estrés, además de facilitar la conciliación.
  4. Comprender y aceptar que estamos en la fase final del proceso natural de la maternidad, (que es algo temporal).
  5. Comprender y aceptar que muchos de las emociones incoherentes y pensamientos que tienes son producto de un cambio horonal, así que no juzgarse por ello ni castigarse. En caso de ser demasiado frecuente y alargarse en el tiempo, si que es necesario y recomendable consultar con un especialista.

Un proceso de coaching puede acompañarte en este proceso de cambio físico y emocional para reconectarte contigo misma y con tu nuevo rol.

 

¡Aprende a perder los papeles!

Aprende a perder los papeles. Taller vivencial de coaching el 6 de abril en Barcelona. Regulación rabia y tristeza

¿Te pasa alguna vez que pierdes los papeles? 

¿Te cuesta encajar una derrota?

¿Eres de esas personas que saltan enseguida? 

¡Pues esta es tu formación! Inscríbete al taller vivencial de coaching del próximo viernes 6 de abril en Barcelona donde trabajaremos este tipo de situaciones y emociones para poder aprender a anejarlas mejor. Descubrirás que muchas veces, la rabia y la tristeza, se mezclan y nos confunden.

El taller se realizará de 17.00h a 19.00h en la Avinguda Josep Tarradellas 8-10 de Barcelona por ¡tan sólo 20€!

Puedes formalizar tu inscripción escribiendo a contact@agobarcelona.com

 

¡Te esperamos para crecer juntos!

Pues no era lo que esperaba…

en letras expectations y debajo cargando

Memes, videos de youtoube o fotos graciosas inundan nuestras redes sociales y whatsapp comparando la realidad con las expectativas. Pero, aunque tengamos esa capacidad de reírnos de nosotros mismos, en el día a día no resulta tan divertido cuando habíamos visualizado algo (o idealizado quizás), y al final el resultado nada se parece a lo imaginado, ¿Nos reímos? Al contrario, resulta frustrante, injusto y nos sentimos desdichados.

Damos por hecho que tras el post ¿Necesitas ser perfecto? hemos aprendido que la perfección no existe y que debemos aceptarnos tal cual somos y cambiar aquello que no nos gusta de nosotros, ¿verdad? Partiendo de aquí, debemos mantenernos conectados con nuestro presente y las circunstancias que nos envuelven: nuestra REALIDAD.

La realidad es la que es y no se puede cambiar, lo único que podemos transformar es nuestra actitud frente a ella y, ¿Qué pasa si nuestras expectativas no coinciden con la realidad?

La respuesta es sencilla: Las expectativas están y nos ubican en el futuro, por lo tanto, pueden cumplirse o no, pero lo que está claro es que son suposiciones y no forman parte de la realidad. Además, lo peligroso es que las expectativas nos dejan fuera de la acción: “Esperaba que fuera distinto…”, por ejemplo, ¿Acaso el verbo “esperar” nos invita a tomar partido y a involucrarnos en el momento actual?

Ya que lograr eliminar las expectativas es un trabajo de años, te recomendamos como primer paso que las conectes a un sólido plan de acción que empiece en el presente.

Por otra parte, debemos tener en cuenta que somos expertos en hacer interpretaciones de la realidad, que sumadas a las expectativas, todavía nos alejan más de lo que verdaderamente está sucediendo.

Para no caer en esta situación la comunicación es la mejor herramienta de contrastación: ¡Pregunta y asegúrate de que lo entendiste! No te quedes con el: “Me ha parecido que querías decir….”, “Yo entendí que…”,etc.  Basándonos en datos objetivos y reconfirmando con nuestros interlocutores obtendremos una percepción de la realidad mucho más válida y nos alejaremos de generar falsas expectativas.

El abordaje desde el coaching permitirá centrarse en la aceptación de la realidad, (con todo lo que ello implica a nivel mental, físico y emocional), en ubicarnos en el presente y empoderar al cliente para que tome las riendas y genere objetivos realistas y asumibles con el tiempo. Todo eso conlleva un aumento de autoestima y autoconocimiento que, no sólo nos ayudará a diferenciar expectativas y realidad, sino a tomar mejores decisiones en un futuro y a relacionarnos positivamente con todo lo que nos rodea.

 

3 talleres para conocer tus emociones

¡El primer viernes de los siguientes 3 meses ya puedes guardarlos en tu agenda!

 

Llegan 3 talleres de Coaching para trabajar tus emociones. El objetivo es aprender juntos a identificar lo que sentimos y regularlo correctamente. ¿En qué te va a beneficiar esto? Podrás conocerte un poco mejor, relacionarte contigo y con los demás de manera más asertiva y empática. Hay veces que no sabemos expresar lo que sentimos por miedo, vergüenza, tristeza o porque nos sentimos culpables, y otras en que nos escondemos… Este ciclo de formaciones nos ayudará a afrontarlo de otra manera y alcanzar una versión mejorada de nosotros mismos.

El precio por un taller es de 20€ por persona y si te atreves a realizar los 3 te sale por sólo ¡50€! (Puedes inscribirte al que más te interese o a los tres, tú decides).

Viernes 2 de Marzo: La vergüenza y la culpa

Viernes 6 de Abril: La rabia y la tristeza

Viernes 4 de Mayo: El miedo

 

Como siempre, estos talleres son dinámicos, participios y abiertos al público gracias a la colaboración del Fondo Social Europeo y a nuestros amigos de la Fundación Prevent.

Nuestro objetivo es aprender y crecer juntos #atréveteacambiar

Puedes inscribirte mandando un mail a contact@agobarcelona.com

Visítanos aquí  y conocenos un poco más

Los talleres se realizarán en Barcelona (Av. Josep Tarradellas 8-10)

No lo soporto más

plano zenital de un tipo de brazos cruzados encima de la mesa, como derrotado, con el ordenador y otros objetos de estudio

¿Te has fijado en cuántas veces te dices: “No soporto esta situación”, (Una persona, una conducta, etc…)? Esa “no soportantitis” fue explicada por el Psicólogo Albert Ellis como la Baja Tolerancia a la Frustración (en adelante BTF). Se define como la búsqueda de placer inmediato o la evitación del dolor, tanto físico como emocional, sin embargo, tiene un coste de estrés y derrotismo a largo plazo.

Las personas con BTF no toleran la incomodidad, los contratiempos o los problemas. Tienden a evitar o reaccionar de forma desproporcionada ante situaciones que no salen como ellos esperaban o emociones que puedan resultar desagradables. Por lo tanto, la manera en la que gestionamos las frustraciones diarias será la que nos indique si tenemos una alta o baja tolerancia a la frustración, sobre todo sin caer en el estoicismo.

Si nos planteamos metas y objetivos a conseguir es importante que entrenemos nuestra tolerancia a la frustración para poder ser perseverantes y no dejar nuestros propósitos a un lado ante el primer imprevisto. Por ejemplo: si nos proponemos aprender a tocar el piano no sacaremos una pieza a la primera, ¿verdad? Deberemos practicarla muchas veces para lograrlo.  Así pues, entrenar la tolerancia a la frustración siendo conscientes de la realidad, (la práctica que se requiere y posibles inconvenientes), nos llevará a tocar el piano con soltura. En cambio, si nos dejamos vencer ante el primer error y dejamos de practicar e insistir, para evitar la incomodidad de no lograrlo, (fácil y rápidamente), iremos generando fracasos mal gestionados y muy alejados de la autosatisfacción y del aprendizaje.

¿Cómo podemos mejorar nuestra BTF?

Vamos a poner como ejemplo que suspendemos un examen para el que hemos estado preparándonos:

  1. Aceptación: aceptar que la vida no siempre es como queremos o imaginamos; que la gente es libre de actuar como quiera, (igual que nosotros mismos); aceptar, también, la realidad en la que estamos, (a pesar de querer que fuera diferente), para poder avanzar y ver las alternativas y tus posibilidades de acción. En nuestro ejemplo: aceptar que el suspenso es la realidad para poder aprender y mejorar nuestra situación.
  2. Análisis: Analizar la situación de forma concreta utilizando el pensamiento específico, es decir, ni generalizar, ni dramatizar. Que hayamos suspendido ese examen no significa que vayamos a suspenderlos todos, que seamos idiotas, o que cambie nuestra vida para siempre. Es una situación concreta y específica.
  3. Frustración programada: Aumentar nuestra resiliencia ayuda a mejorar la BTF. Es decir, cada día podemos ponernos en situaciones, (no hace falta ponerse en riesgo físico, ni mental), que nos ayudarán a entrenar esa aceptación y ese pensamiento crítico para irnos preparando de cara a situaciones más complejas que nos puedan ocurrir en el futuro. Abrirse al rechazo, al error, a fallar…. es la única forma de aumentar nuestra tolerancia a la frustración y desarrollar y descubrir nuestras propias estrategias.. En nuestro ejemplo, podría ser hacer test antes de tenerlo todo bien aprendido, presentarte a pruebas de menor importancia…

 

La frustración existe, y de una forma u otra, vamos a pasar por ella por más que nos opongamos, por tanto, de nosotros depende qué herramientas personales tengamos en el momento para poderla gestionar mejor. Ya sabéis que el Coaching y el liderazgo personal son una buena opción.

 

Estima’t, Taller de autoestima

taller estimat el 2 de febrero de 17h a 19h en Barcelona

El próximo viernes 2 de febrero tendrá lugar el taller “Estima’t” impartido por Ester Callado y Carla Casals que busca profundizar en el concepto de autoestima.

El taller trabajará de manera práctica y dinámica la forma en que entendemos ese concepto y como lo aplicamos a nuestra vida, además de dotar a los asistentes de herramientas para el autoconocimiento y el empoderamiento individual.

Este taller es abierto y para inscribirte debes enviar un correo a contact@agobarcelona.com

Ya puedes reservar la fecha en tu agenda:

2 de febrero de 17.00h a 19.00h en Avinguda Josep Tarradellas 8-10 (Barcelona), cerca de la Estación de Sants (L3,L5)

 

¡Te esperamos!

La culpa, por Empar Pérez

paisaje con montaña de fondo todo un poco gris

Nuestra colaboradora Empar Pérez, psicóloga clínica y psicóloga-coach, nos trae el siguiente artículo sobre la culpa:

 

La culpa es una emoción que casi todo el mundo hemos experimentado alguna vez, y que presenta características desagradables, asociándose a ansiedad, tristeza y otras emociones. Sin embargo, como todas las emociones , tiene una función adaptativa y ésta sería de control y reparación. Gracias a la culpa y al miedo a sentirse culpables, las personas podemos frenar acciones que causan daño a los demás o a uno mismo. La falta del sentimiento de culpa y de empatía se encuentra en la base de trastornos como la psicopatía , al no experimentar remordimientos por los actos cometidos contra otras personas.

Los sentimientos de culpa tienen relación con el modelo cultural  , social y religioso. Desde la antropología, Mead (1937) y Benedict (1946) distinguen culturas de la culpa y culturas de la vergüenza. Existen modelos educativos en que se incide en la culpa, y en los que tras una mala acción se fomenta el sentido de culpabilidad.

En cuanto a los motivos más comunes por los que nos sentimos culpables, Baumeister, Reis, et al. (1995), señalan “descuidar la relación con alguien”, “fallos en el cump`limiento de obligaciones o compromisos con alguien”, “infidelidades sexuales”, “ser rudo o desagradable con alguien”, “hacer trampas en el trabajo o en los estudios”, “traicionar la confianza de un amigo”, “comer demasiado”, “mentir”, “derrochar dinero”, descuidar el ejercicio”,etc.

Entre estos motivos vemos algunos que tienen que ver con los demás y otros que hacen referencia a conductas que tienen que ver con uno mismo.Son más frecuentes y generan más disconfort los que tienen que ver con los demás.

Qué podemos hacer ante los sentimientos de culpa? Ante todo, cabe distinguir si el acontecimiento es reciente o pasado, y si la culpa procede de una acción realizada o nos estamos sintiendo culpables de algo sobre lo que no tenemos responsabilidad.

En el caso de un acontecimiento reciente, en que nos hemos equivocado o hemos causado daño a alguien, se debe buscar la reparación si es posible, verbalizando el arrepentimiento y llevando a cabo alguna acción que mitigue los efectos.La reflexión sobre la conducta y que nos ha llevado a realizarla puede ser útil en el futuro y reduce las emociones desagradables.

Cuando los sentimientos de culpa aparecen sin que haya habido una causa real, es importante analizar la causa. Esta puede estar relacionada con variables de personalidad: personalidades muy ansiosas, rumiativas o poco asertivas presentan más sentimientos de culpa .Bajo esos sentimientos de culpa encontramos pensamientos o creencias irracionales fuertemente arraigadas y trabajar sobre estas distoriones cognitivas es altamente eficaz.

 

¡Regala crecimiento personal estas Navidades!

¿No tienes muy claro que regalar estas navidades?, ¿Quieres hacer un regalo diferente y más especial?

¡Tenemos lo que estás buscando!

Regalar experiencias es siempre un valor seguro, por eso, regalar Coaching y Crecimiento Personal es una buena alternativa a los “pongos” y esos regalos superficiales para salir del paso.

Te traemos varias opciones, ¿Te atreves?

  • Regala 3 talleres de crecimiento personal con Ago Growing Together. De nuestro calendario de 2018 podrás elegir tres de nuestros talleres entre febrero y junio para crecer juntos. La regulación de emociones como la rabia, el miedo, la vergüenza… potenciar nuestra autoestima, o la planificación de objetivos son algunas de nuestras opciones. ¡Todo ello por sólo 60€!
  • Regala un trabajo más personal. Estas Navidades aprovecha la oferta de Coaching Individual que te ofrece 5 sesiones a 50€ cada una de ellas, ¡Más 1 de REGALO!
    Podrás realizar las sesiones por skype o presenciales, cómo tu elijas.

¿Alguna duda? Contacta con nosotros en contact@agobarcelona.com para resolverlas y para adquirir tu bono.

 

¡¡Felices fiestas y a crecer juntos!!

¿Qué tipo de vínculos estableces?

dos manos entrelazadas

Si buscamos en el diccionario la palabra vínculo se define como la unión o relación no material, especialmente la que se establece entre dos personas.

Como seres humanos tenemos una necesidad biológica orientada a la formación de vínculos afectivos ya que, entre otras cosas, nos aporta seguridad. En función de cómo nos relacionamos con los demás, encontramos las clasificaciones de distintos tipos de vínculos:

  1. Vínculo Seguro: estas personas se caracterizan por ser abiertas, seguras, con bienestar emocional. Establecen relaciones sanas, autónomas y en las que quieren y se sienten queridos de forma recíproca.
  2. Vínculo ansioso: estas personas establecen relaciones desde la ansiedad, son inseguras y necesitan constantemente la aprobación de los demás ya que dudan de la relación. Se vuelven dependientes y tienen una baja autoestima
  3. Vínculo evitativo: estas personas han aprendido que no pueden contar con los demás, que nadie puede ayudarlos. Se sienten incómodos ante las relaciones íntimas y tienden a evitarlas así como también evitan el contacto emocional.
  4. Vínculo desorganizado: este vínculo es una mezcla del vínculo ansioso y el evitativo. Las personas establecen vínculos contradictorios, tienden a tener relaciones conflictivas, dificultades para entenderse con los demás y a realizar conductas estereotipadas.

Pero ¿de qué depende la calidad de un vínculo? Se podría decir que de las estrategias que hemos utilizado desde la infancia para relacionarnos con los demás. Y aquí entra en juego nuestro modo de “ser”, de “estar” y de “transmitir”. En nuestro modo de transmitir se destacan tres tipos de comunicación: agresiva, asertiva y pasiva que están predeterminadas por nuestro estado de ánimo, nuestra autogestión emocional, la percepción que tenemos de la situación y nuestra habilidad para relacionarnos.

El tipo de comunicación que nos ayudará a crear vínculos sanos es la asertiva ya que nos permitirá transmitir nuestra postura y opiniones sin agredir al otro ni a nosotros mismos.

Es importante destacar que una persona no nace siendo asertiva, es una habilidad comunicativa que se ha de aprender y practicar ya que hay emociones involucradas que surgen con mayor o menor  intensidad de acuerdo al tipo de relación que tengo con la otra persona.

El coaching nos puede ayudar a conectándonos con nuestros valores a así lograr nuestro objetivo de comunicar desde la tranquilidad, el respeto y el amor.

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