¿Tienes un verdadero equipo?

Para que exista un equipo deben darse diversas circunstancias; no basta con poner juntas a una serie de personas y pedirles que resuelvan un determinado problema y, encima, de manera efectiva y eficiente.

Cuando una organización se plantea crear un  equipo de trabajo para un fin deberá tener en cuenta los factores clave que pueden afectar decisivamente en el resultado deseado. Cuando hablamos de organización no se puede obviar que en realidad serán una o varias personas, (normalmente de la dirección), las que tomen esa decisión; cada uno con su bagaje personal y a veces ajenos a la realidad del día a día de sus subordinados. Por ello la mejor inversión para el éxito del equipo es la planificación: analizar adecuadamente todos los aspectos que puedan afectar al éxito del equipo y deberemos tener una respuesta concreta y adecuada.

Para realizar esa planificación es preciso contestar a estas preguntas: ¿Para qué?, ¿Qué queremos conseguir con la formación de este equipo de trabajo?, ¿Está adecuadamente definido el objetivo u objetivos del equipo?, ¿Cada miembro conoce sus objetivos personales?, ¿Quién liderará este equipo?, ¿Cada miembro del equipo responde a las necesidades del grupo?, ¿Disponemos de las herramientas necesarias para desempeñar cada función asignada?
Debemos asegurarnos entonces, que el responsable del equipo será un buen líder.

Sin embargo, ¿Si hemos hecho todo esto bien tenemos ya un  equipo? La respuesta es no, todavía no, ¡pero hemos elevado las posibilidades de lograrlo con éxito!

Lograr el compromiso y motivación de cada una de las personas del grupo con cada uno de los miembros del equipo es una de las tareas fundamentales del líder: transmitir e integrar en el equipo la visión, misión y valores; con una meta en común.

Así pues, el éxito del equipo acaba descansando en el trabajo de cada uno de los miembros, ahora que ya tenemos su compromiso, también están motivadas; pero, a fin de cuentas son personas individuales y como tales será su actitud el factor nuclear para el éxito del equipo.

Cada miembro, de manera individual, habrá de elegir en algún momento entre tener la razón o crecer como equipo. En este punto es clave potenciar la empatía y para ello hay que dejar atrás el ego o la importancia individual a favor del bien común. ¡Eh aquí nuestro grupo transformado en un equipo!

Con todo esto, la organización que disponga de un auténtico equipo tiene un capital intangible de un elevadísimo valor. De todos es sabido que trabajar en equipo divide el trabajo y multiplica los resultados, ¿Matemática elemental, verdad?

Un mensaje para el líder:

“Son tres las cosas que le diría a un equipo para ayudarlo a mantenerse unido: Cuando algo resulta mal: yo lo hice. Cuando algo resulta más o menos bien: nosotros lo hicimos. Cuando algo resulta realmente bien: ustedes lo hicieron”

Paul “Bear” Bryant.

Entrenador de futbol americano

11/09/1913 – 26/01/1983

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